te tengo aquí, sentado en alguna esquina de mi cuerpo. te tengo entre tantas otras cosas que no tengo y sin embargo están y necesito, tengo nuevas miradas amontonadas para nadie, tengo el olor a vainilla en la piel, tengo una canción aún meciéndose en mis brazos, tengo miedo, tengo ganas de llegar a alguna parte, ganas de que te quedes conmigo, ganas de que me necesites, no demasiado, lo justo, ganas de que esta vez sea a mí a quien echen de menos, tengo una ventana entreabierta por la que se cuela la madrugada, y sospecho, o mejor dicho, estoy segura de que tengo alguna grieta dentro por donde te colaste Tú, inevitablemente Tú, igual que ahora sueño con acumular momentos en los que apareces, como una avalancha, tus ojos contra mi vida, devorándome tantos segundos que quizá algún día no seré capaz de recordarlos todos, de contar todos esos malditos segundos con los dedos.
cuando no se me atascan las palabras
se me atasca el corazón.
disculpa si no sé definirlo, si sólo puedo sentirlo, saber justo ahora que te tengo aquí, desde no sé cuándo y no sé cómo, que estás o que siempre has estado, que creo poder encontrar en ti pedazos de infinito, rescatarle cierta luz a los días, salvarme de la gravedad, del hábito, de mí, ser nuevas cosas, ser más grande, más lejos, más yo, contigo. me gusta cómo suena eso de contar los pasos del mundo a través de tus latidos, de tus pestañeos, de tus silencios, de cada fracción de ti con la que pueda doblar el tiempo
y separar
de algún modo
la vida.