martes, 21 de mayo de 2013

Una vez más… me follo esta oscuridad.







¿Y si decido
quedarme?

El magma se contiene
en las entrañas del volcán.

¿Qué rima contigo?

Algo que no soy
es mucho más
que todo lo que soy ahora.


¿Sabe alguien que estás aquí?


Algo respira 
entre nosotros.

¿Qué
nombro 
exactamente
cuando te nombro?
¿Qué
parte
de ti
le pertenece a mi boca?


Me desdibujo.
Quiero ser 
lo que aún no ha sido,
lo que ha de venir.
Quiero dejar
de sentirme culpable
por sentir.


Una vez más
yo me follo esta oscuridad.





Esta estúpida distancia de seguridad,
este miedo a amar 
mucho 
o no amar 
lo suficiente.


¿Qué sucede cuando llegas a casa?

¿Qué sucede entonces?


Esta acumulación de semáforos
y pasos de cebra,
esta alarma a deshora,
esta realidad
que no nos hace justicia.


A lo mejor estás ahí, encima de la mesa
sin mantel ni cubiertos,
en carne viva, 
como si te hubieran cazado, una vez
y otra, cada día,
y te mueves, y aún respiras,
y se repiten los cuerpos que te miran,
y solo te rozan, 
solo 
te rozan,
solo 
te 
r o z 
an.


Eh, que me escupan
de una vez por todas
algo auténtico,
que me escupan las llamas,
que me traspasen.


Qué culpa tendré yo
si todo lo que siento juega
a piedra, papel o tijera.


Estas ganas
de no estar cerca
ni lejos, de no usar adjetivos
ni adverbios. 

Estas ganas,
estas monstruosas ganas
de estar
d
e
n
t
r
o
.



martes, 14 de mayo de 2013

Ahora que siempre es demasiado pronto para volver a casa.




Este mundo que respira 
ajeno al incendio de mis ojos
desde la ventanilla del coche número 8
de un tren 
Madrid-Málaga.
Mayo.
Alguien regresa 
o llega por primera vez
y sube las escaleras mecánicas
mientras otro alguien
se marcha.

Regreso con el olor
a haber sido
en la ropa.
El contraluz 
rueda en mi boca.
Nadie me mira.

El cableado raya el cielo.
Todo es ajeno. 
Se aleja,
se va consumiendo
en sentido inverso.

Ahora
se trata de salvar 
la luz,
ahora
que siempre es demasiado pronto
para volver a casa.

Ahora que aplasto nubes
y edificios
entre mis dedos,
y me siento libre,
mojada



sola.






Que alguien me traiga
un pedazo de cielo, 
por favor,
y me lo meta
en la maleta,
bajo la almohada,
entre las piernas.


Ahora

que nadie me espera

excepto



yo.


jueves, 9 de mayo de 2013

Vida animal.



Cuelga los labios del tendedero
(y que el viento los bese).

Ve secándote la sangre con las manos.
Ve rascando uno a uno los latidos
(y que nadie los oiga).

Los perros han empezado 
a olisquearte entre las piernas.

¿Qué tienes ahí?
La boca y la garganta y la cintura 
y la clavícula y el pecho 
y el vientre y el pubis
de color carbón.

¿Qué es eso?
Acaba con todo,
acaba con lo que nadie va a salvar
en ti.

Respiras con una serpiente 
alrededor del pulmón,
duermes con el esqueleto
de un bebé recién nacido
en la espalda.
Tienes un tren sin raíles
debajo de la cama.

Grita y que te coman 
los murciélagos
todas las palabras,
todos los deseos.

Sigue alimentando tu alma,
hazla grasienta, 
apriétale los carrillos,
(pero más fuerte, más,
apriétala hasta sentir su calor),
engórdala y admírala,
dale un caramelo
antes de marcharte
y luego
mátala.
Ya vendrán
a devorar 
su carne...

Grita y sé de nadie.
Grita y regresa
mientras la carretera tiembla
bajo tus pies.

S i l e n c i o
de color carbón.

S i l e n c i o
y moscas alrededor.


martes, 7 de mayo de 2013

Antes del epílogo.


Perdona, pero
sostengo una página en blanco
que me va a estallar entre las manos.


Estoy lamiendo muy despacio
las babas de nuestros corazones,
estoy alzando los brazos
para que veas que sigo aquí,
estoy caminando, a tientas,
por las líneas de tus manos,
estoy esperando que calmes mi sed,
que barras este desierto con tu boca,
estoy estirándome el alma,
extirpándome la calma porque los segundos
van quemándose entre mis dedos,
estoy esperando que confundas el paraíso con mi cuerpo,
estoy esperando que me cures de esta infección
que se ha ido extendiendo,
estoy esperando que mates los monstruos
de mi habitación,
que me susurres al oído que no tenga miedo
porque tú, vas a vigilarme la noche, el sueño,
la vida,
porque tú 
vas a estar aquí.


Eso 
es lo que espero.


lunes, 29 de abril de 2013

Él, la bestia.


Él nunca duerme,
él nunca crece 
del todo.
Desde el borde de un poema
sin versos
respira.

Él hace que el resto
se ponga de rodillas
y lo chupen,
y lo alaben.

Él aguarda
una dulce destrucción:
que lo hagan temblar
hasta casi explotar.

En él no existe la superficie,
solo puedes quedarte
si llegas hasta el fondo.

Él ruge desde lo más profundo
de los ojos
cuando quiere hacerse escuchar.
Él no entiende de números,
de lenguaje,
de tiempo
o de intensidad.

Mi corazón es una bestia
que baila bajo el pecho
sin mi consentimiento.

Mi corazón es una bestia
que huye de la gravedad.

Mi corazón es una bestia
que busca un hogar.

Mi corazón es una bestia… 
es / una / bestia
capaz de amar.

lunes, 22 de abril de 2013

Matar los ángeles.


Si me miras ahora
rasgando una a una las letras de mis ojos,
si con las yemas de los dedos 
escribes en mi cuerpo
que no te importaría quedarte,
que quieres quedarte,
si confiesas que mis labios
son una buena cuna en la que mecer tus días,
al igual que yo confieso ahora
que si me tocas creo en los milagros
y creo que estar viva
es uno de ellos.
Matemos los ángeles
que quiero construir
un nuevo cielo,
que quiero estrenar
mis alas...

domingo, 7 de abril de 2013

Juego de pronombres.




La sal que no se derrama sobre la mesa.
La sal que se derrama sobre la piel.

Las chicas que buscan su paraíso 
en los bares de siempre,
entre páginas vírgenes
o bajo las sábanas.
La música apretándoles la garganta,
los pezones que se marcan
pidiendo voz por debajo de la camisa.

Solo el temblor
las saciará.

Permanecer.
Llegar al fondo.

Son cientos.
Son solo una.
Quieren ser Ella.
Quieren ser el Tú.

Que no te rocen,
que nada se deslice en ti.
A ti 
que te destruyan.

domingo, 31 de marzo de 2013

Abril.




Eh, mira 
cómo se va acurrucando el sol
en nuestra piel.
El azul se extiende 
aunque 
un blanco resplandor tiembla dentro.

La multitud enquista su alma
en las calles.
Las canciones se agitan nerviosas.
Las esperanzas venenosas
caen alrededor. 
El día se tambalea
porque no le bastan 24 horas,
no es suficiente con dos ojos,
una boca, un nombre
o cientos de deseos
punzándonos la sien.

Estamos aprendiendo a amar
el Ahora.

Cambiamos las salidas
por las entradas de emergencia.
Digamos que nuestros corazones
son como la M-30.

Eh, mira aquí.
Aquí, aquí, 
no me refiero
a este punto del mapa, 
no exactamente,
no puedo señalarlo con los dedos.

Aquí, aquí dentro.
Imagina que todo esto dura para siempre
y no nos da miedo.
Imagina que todo esto
significa 
que estamos llegando
a casa. 



domingo, 3 de marzo de 2013

Que la luz ponga los pies sobre mí (y acelere).






Tengo la boca llena de huracanes.
Cerca de mí, lejos de todo
y de nadie.

La súplica de un corazón desnudo
esperando que lo abrasen.
Fuego, más fuego, fuego
y
que la luz ponga los pies
sobre mí
y acelere.

Extensión infinita
ante los ojos, bajo la piel.
Fuego incendiando los límites,
fuego sobre el horizonte de las palabras,
fuego iluminando la piel callada,
fuego, más fuego, fuego
y deseo.

Y deseo tanto y tan fuerte
que duele,
y duele tanto 
el deseo
y es tan gigante y tan puntiagudo
y tan azul cielo
que a veces creo 
que soy feliz.

Que la luz arrastre hacia mí
el pedazo de mundo que lleva mi nombre.
Que la luz me arrastre
hacia algún lugar,
que azote la carne dorada de lo aún por suceder,
que la luz me apriete el caos
y me espere cada noche, entre las sábanas,
que la luz me abrace
y me lleve de regreso a casa
cuando ya ningún bar 
sea capaz
de darme cobijo.

Que la luz me lleve
hacia cualquier parte,
pero que sea contigo.


martes, 5 de febrero de 2013

y olía a Poesía, recién hecha.





Poesía es todo lo que se mueve. El resto es prosa.  Nicanor Parra 
                                                                                                                                             

Ración completa de Perfopoesía Sucia. Gracias a toda la gente preciosa que me acompañó desde 'dentro', a los que fueron a verme y escucharon en silencio, a mis amigos/as y a los desconocidos/as,  a los que sonrieron y me dirigieron miradas cómplices. Gracias por darle vida conmigo a ese 4 de enero. 



Allí donde solíamos escapar




Falling slowly





De aquí puedes comer



poema + domingo astromántico




poesía + música con Débora Calvente