y entre vaso y vaso entre botella y botella de olvido y punto de fuga entre tus manos, entre calada y calada de tiempo
me miras, callas, porque nunca está de más comenzar a hablar sin palabras /
y un lunar hecho de lunas en la cara una pregunta sin hacer y un columpio balanceándose con un pedazo de sueño en el sillín que dice 'empújame, más alto, más, más más, no quiero tocar el suelo, más alto, más, aún puedo más'
y créeme, sé que estoy en alguna parte justo ahora me siento aquí y en muchos lugares
con una canción que no deja de sonar te pido que subas el volumen, que voy a enchufar el altavoz de mi corazón al mundo, voy a encender las luces por dentro y pulsaré el interruptor en la mirada de la gente, voy a encender las luces por dentro y pulsaré el interruptor en la mirada de la gente...
todos los raros fuimos al concierto del gran telépata de Dublín.
hay momentos en los que no puedes sujetar la cámara, en los que sólo puedes saltar, sentir que estás fuera de ti, noches reversibles, y shiwa, shiwa, muuuuchos gritos, muchos pisotones, agua que caía 'del cielo', miradas de complicidad y sonreír, sin parar y...
la compañía genial, porque Tati y Ro estuvieron a punto de quedarse sordas por mi culpa, y porque Luigi cargó con mis doritos y mi cámara durante algún rato... {kit kat de recompensa, eso sí}
...por todo lo que viene. porque voy a explotar, porque hay números por todas partes, porque todo es un jodido caos. pero me encanta. me encanta sentirme al límite de este modo, cuando los días dan vértigo pero también kilos y kilos de ilusión. cuando dices pa'lante. y sabes que sí, que no vas a parar.
mola tanto cuando te encuentras a buena gene en el camino y cuando todo parece que va a merecer la pena...
tienes la sensación de que vas detrás, vas cosida a la sombra de la luz. a veces tienes la sensación, o más bien la necesidad de estar más cerca.
abre la boca, raja todos los cielos y que comience el desfile, que caigan sus órganos, que extraigan su materia para ti,que remuevan la ceniza de las nubes, que te hagas lienzo y pinten sobre tu cuerpo soles inequívocos,lunares de atardeceres, crepúsculos en la lengua, abre la boca y traga los abismos, los azules, los blancos, el peso de las estaciones sin trenes, el ultramar de los labios, abre la boca y traga sin pensarlo, porque quizá sea eso, quizá hablamos de engullir el sentimiento, de meter las manos de los latidos dentro del bolsillo y seguir caminando, quizá hablamos de los pies de un sueño sobresaliendo la cama, chocándose uno contra otro, mirando ese precipicio emergente que conduce a las baldosas, a la rayuela de tu habitación, y quizá, quizá sea esa la sensación y decidan suicidarse los calcetines, los pantalones y la camiseta, y quizá no haya más testigos, y quizá la sensación sea simplemente eso, chasquear los dedos, dejar reposar el vaso sin terminar sobre la mesa, observar la servilleta manchada, los migajas de pan que quedan, quizá sea esa la sensación, la de haber apagado la alarma pero dormitar dentro del reloj.
el vuelo obsoleto. el látigo del frío contra el pecho. el chubasquero para el corazón. el vaho de todas de nuestras derrotas en el cristal. la ciega complicidad de una estrofa que rebota entre dos corazones -o entre cientos-, la reverberación de su aullido, su alcance infinito y su viaje sin mapas, extensiones o límites.
el estrecho pasillo por el que dejamos deambular algunos años de vida que se nos resbalaron de las manos. algunas heridas que no cicatrizaron donde a veces el alma se moja, se retuerce si dejamos construir un universo a base de anhelos, de batallas no iniciadas.
una frase nunca dicha, que no ha bailado en los labios. una vida huidiza, forastera, pronunciada con los ojos. la memoria desgastada. las páginas quemadas. el verso taciturno y borracho, siempre acechando a ras de tu mirada.
Aprender que 'Marguan' está mal dicho. Escuchar por primera vez en directo mi paracaídas y recordar. Caretos de miedo de Esther y charla espontánea, Merche y los carteles, y el 'no tengo dinero', coros del público, 'shhh', y Lucas, y risa floja de una servidora. Pequeños (pero infinitos) y una firma improvisada. Y un abrazo improvisado. Y foto, y camisa de cuadros, cómo no. Sus canciones se pasearon por La Botica llenándolo todo, porque están llenas de cosas, porque tienen corazón, porque son muy grandes. ¿Él? Es un encanto.
Merece mucho la pena haber estado colgando carteles por todas las facultades y por toda la ciudad. Un concierto más, más magia para rellenar el alma, porque con cada uno de ellos salgo con la sensación de que me han regalado un poco de Vida. Y los que quedan, los planificados y los que todavía ni se intuyen. Conciertosconciertosconciertos, qué vicio tan bueno.
y si balbuceo ese nombre, cada porción de espacio y de tiempo torpe, si arrancara todas las páginas de golpe
de una forma
monstruosamente azul.
y si digo (probemos):
'+ fuerte + ruído sube el volumen si tengo miedo que no quiero escuchar esa voz que tengo dentro que se calle que cierre su maldita boca que no quiero escucharla que solo quiero que me abrace el cielo y que se calle el mundo que me abrace el cielo que la tierra no se trace que mi suelo sean tus dedos y no quiero escuchar eso eso eso eso eso que está dentro dile que se calle que no quiero un solo roce una caricia una palabra de algodón curándome las heridas que no quiero no quiero no quiero y no te acerques ni un sólo milímetro más tú y tu aire y tu aliento y tu distancia y vete de una vez no entres que nada es para siempre que aquí estorbamos los dos estorbo hasta yo y no no quiero no no lo resisto no otra vez no puedo que sólo busco un abrazo del cielo.
que todo lo que tienes contigo tan niño tan virgen tan brillante algún día se oxidará se hará viejo y no estará tan cerca y puede que incluso deje de estar a tu lado y entonces sabrás sabrás sabrás que hay cosas que envejecen que se alejan que se transforman por fuera pero que nunca cambian que nunca se hacen pequeñas que nunca dejan de nacer y llorar desnudas cada día de tu vida y de reclamar tu pecho tus brazos tu cuerpo para vivir y se alojan dentro y dentro no pasa el tiempo y tienen su hueco intacto e infinito dentro dentro dentro'.
si lo hago, si lo digo, dime, ¿sirve de algo? ¿ha servido?
si me canso del sueño, de que sea grande y de huella inexistente, de los ojos huecos, de los versos que se caen por los laterales de la cama, que se suben al tejado e intentan alcanzar con sus gritos ahogados las estrellas de medianoche,
y me canso de que no estén, y me canso de no estar, y me canso de utilizar esta página de bloc de notas que se titula 'llegotarde' porque creo que si fuera una única palabra la escogería para definirme.
y si me canso de la repetición absurda, de sentir que tengo tanto que decir y de no poder decir nada, de no poder ni saber ni creer que realmente sirva para algo no callar, de sentirme lejos, de sentir algo extraño, algo distante, algo frío.
y si balbuceo tu nombre, al azar, como se balbucea de repente la vida, sin saber muy bien cómo ni para qué, sin saber las coordenadas desde donde parte el vuelo diario del corazón, balbucear esa imagen, ese inmenso pedazo de sombra
días hechos de más horas de noches, días de planes estúpidos, de sueños (razonadamente) imposibles, de miles de mensajes, de canciones espontáneas (John Boy.. yo voy!), de tacones sobre el suelo mojado, de comida rápida, de cervezas improvisadas, de llegar tarde, de notar al miedo a veces afilándose por dentro pero a pesar de ello seguir seguir seguir seguir seguir esquivando los posibles cortes, de listas, de nombres, de fotos de lluvia, de paraguas rotos, de amaneceres de cielos grises, manta de cuadros, camiseta de tirantes y canciones descubiertas como tesoros, de nuevas voces, de calendario de conciertos, de embrague y acelerador, de actuaciones en tu cuarto con el bote de espuma, de miradas que se reencuentran y de otras que se deslizan con rapidez, de meses de verano que casi se palpan al mencionarlos, de más impulsos, de madrugones y de rodar entre las sábanas hasta mediodía, de despertador y de 8.30, de teléfono, de prisa, de ganas, de ansias, de deseos de ir hacia cualquier parte, de saber que no importa el lugar, que es suficiente con sentir que estás en marcha.
que el movimiento existe, aunque se empape en el desorden, en el caos, aunque el jodido temor no te abandone y aunque sigas teniendo esa misma nada incrustada en el pecho.
da igual, te mueves, el movimiento está ahí, no a tu alrededor...
dejemos de escribirnos sobre el viento, de introducirnos
en las bocas del vacío.
no vas a tener bastante, no, lo sabes, no vas a dejarlo. te aprieta, te destapa, te vibra por dentro, pellizcos en el pecho, hiperactividad emocional. no puedes parar, no vas a dejarlo. y qué. eres tú y es ahora. y qué. si tenemos que creer en algo...
tenemos que creer en algo. vencerle el pánico a los telediarios, dejar de ser conocidos extraños, viejos novatos. tenemos que creer en algo. escribir el inicio de la última página en blanco, no enamorarnos de la vida en combustión y dejar de intentarlo, sobre todo eso, porque no basta, no basta. hagámoslo.
el daiquiri blues nos mojó los labios en la pasada noche del sábado. alrededor de dos cortísimas horas y 25 temas en un directo increíble, acompañado de Julián Maeso y Javi Pedreira (brutales). él es GRANDE, GRANDE, GRANDE. es un maldito poeta del infierno y el paraíso, es capaz de reinventar una canción tras otra. mezcla de timidez y descaro. chaqueta y sudor, y alguna sonrisa, y algún comentario de esos que también hacen sonreír a toda la sala. y algún gilipollas entre el público. y a la salida nosotras, sentadas en el suelo, cristales alrededor, la luna (debajo del brazo), entablando conversación con todo tipo de personajes y personajillos, pero después de todo, al fin y al cabo... mereció MUCHO la pena. ¨no te peles, eh?¨ ¨no, no...¨ ¨tendría que nacer de nuevo para empezar a peinarme.¨
gracias por ser PURA MAGIA. quiero repetir YA.
¨algo me aleja de ti¨
¨aunque tú no lo sepas¨
¨pequeño rock'nroll¨/ ¨anoche estuvo aquí¨/ ¨restos de stock¨
y te revelarás, te chocarás contra la palabra intacta, perdida.
niña hecha de estrella, de pelusas de cielo, de crepúsculos circulares, de malabares de prosa y rima.
te escocerá, te agacharás una vez más y seguirás ahí, sin hacer mucho ruído,
con el súbito párrafo que tiembla en los vértices del corazón, con el testimonio y la confesión
del hábito de lo imposible.
hay lugares donde nunca llegaremos.
estación, aeropuerto vacío, asiento reservado
para ellos, para otros, que no seremos nosotros.
hay lugares que esperaremos y nos esperarán siempre.
y notas cómo se va filtrando todo eso que se desvanece.
ahora, grapa el pecho al latido del mundo,siéntelo, en silencio, extingue las voces de todo lo que sobra,de todo lo que estorba tanto. olvida el punto suspensivo.
rebáñalo, redúcelo, reescríbelo, retenlo contigo
mientras que el tiempo siga fingiendo seguir adelante.
despiézalo, destrúyelo, deshazlo. a veces simplemente esperas que ocurra.
¿sabes qué? está bien, estoy bien. simplemente. repítelo mil veces por ahí, dibújamelo en el aire, escúrrelo en el cielo, moldéalo en tu cuerpo, en cada una de tus miradas y tus gestos. qué vas a decir, repítelo mil veces por mí. sostenlo entre las manos hasta que se te haya escapado por completo, hasta que se hayan disuelto sobre tus pies las últimas gotas de palabras.
no puedes ser sincera cuando no entiendes nada y por lo tanto nada es lo que tienes que decir, no puedes decir nada cuando no hay nadie que pueda edificar sobre la niebla, sobre el vapor del que están hechos los días. ojalá pudiera, ojalá crease algo, ojalá tocase algo de verdad con el alma y con las manos, ojalá pudiera dar una razón, un nombre, pero siempre es tan complicado... así que no hagas inventario, no seas consciente de unos cuantos miles de kilómetros más lejos de ti y más cerca de algo. de más olvido. de más vueltas en la cama, más espirales, más terremotos. de menos tiempo para todo. del café y el camino edulcorado. del mismo miedo.
todo tiene ese color. será que lo tienes dentro y lo arrastras contigo, y lo vas empapando todo a tu paso, y lo devoras, y consumes rápido el mundo y lo llenas milímetro a milímetro de ese color, todo, toda tú, todo el todo, todo nosotros, todo ellos. ojalá pudiera, ojalá tocase algo de verdad con el alma y con las manos, ojalá pudiera dar una razón, un nombre, pero siempre es tan complicado... todo lo tiene, ese color, todo lo retiene, todo lo invoca. y no, no es azul...
Preguntas - Ismael Serrano.
Maldigo y preguntas por qué frunzo el ceño, por qué las auroras me dejan el pecho lleno de agujeros. Quizá sea la noche abriéndose como una terrible flor. Quizá sea el maldito telediario, o una mujer sin su voz a la que acorrala el miedo, el silencio atronador, un febril planeta entre fuegos y tormentas, un niño cortando palma en una oscura selva, la cola del paro, el fin de mes, tu ausencia, todo lo que no haré Maldigo, y me dices basta de lamentos. Disculpa te digo quizá sea el sueño, la falta de sueños. Será que la casa, sin ella, no es una casa, es un erial, y mi voz sin su voz, arañazo en el cristal, o la carta de un hombre que echa de menos su hogar. Quizá alguna despedida, los recuerdos, sus heridas, Gaza golpeada, humo y llanto en sus cenizas Será el mundo alumbrando horrores y yo sólo ofrezco maldiciones.
ladran los aviones, las mariposas, ladra el viento y el cielo desmaquillado de estrellas, ladra el jubilado exilio, la estampida, ladra el adiós, ladra el reencuentro y la bienvenida.
ladran tus dedos y cada parte de ti, que no se pronuncia, ladra sin descanso. ladra la página en blanco olfateando las horas, ladra el espectro de latidos de todo lo que no has tenido, haciendo una incisión en tu sombra.
ladra la imagen desteñida, la cláusula de la derrota que te es tan conocida y ladra el crepúsculo, muerto, gimiendo en las comisuras de tu boca, ladra sin dueño, sin collar, sin nada que lo identifique como si fueras un perro herido tirado en mitad de la carretera y todo lo que te roza, todo lo que tocas, todo lo que devoras con ansia, con miedo, con deseo, con esperanza, todo lo que pisas y lo que nunca alcanzas, todo lo que puedes imaginar ladra.
las vísceras de un corazón, de varios años de una misma vida amontonados en un cuerpo ajeno. uno solo. es recurrente. habla del magnetismo, de las convulsiones en la inocencia, del vértigo y la sumisión, habla de las líneas torcidas, del balbuceo en la sombra, habla de descomponerse, pieza a pieza, como un puzle, habla de revolver esas piezas y hacer ceniza para quemar sobre un poema, para ser útil de una vez por todas, para alumbrar al menos la belleza. algunas veces se despierta en el ecuador de la madrugada y se seca el sudor y las lágrimas, y se intenta quitar cada una de las gotitas del último sueño. pero no sabe. no puede. porque el sueño es un cuerpo en sí mismo, es la materialización del deseo más enorme que (la) poseerá. se repite, regresa, regresa su sueño recurrente y la empapa. y se despierta una y otra vez, sin saber si el tiempo consumido la hace más inmune o más vulnerable, respira hondo, respira con fuerza, se traga el aire y varios pellizos de mundo. da vueltas en la cama, suspira, se abraza la a almohada bañada en sudor de vida.
ese momento de la vida en el que hay que simplificar. lo necesitas. sólo lo esencial. sólo lo que te importa, aquí y ahora. fuera el relleno, fuera la apariencia.
adiós al parto prematuro de nostalgia cuando cada nuevo encuentro era una despedida anticipada, cuando había un fósforo quemado bajo el temblor de la madrugada.
adiós al parto prematuro de espejismos y a las dunas sobre la cintura, al volcán entre todas las llamas de un único nombre.
ahora es el momento, aunque el miedo vibre y siga llorando en su cuna. ahora toca repartinos esta luna.
Muy pronto descubriste que los hombres no perdonan la inocencia y es el amor un ciego fumando despeinado cuando el crimen lame las aceras. Ya la noche no basta, fingieron ser más fuertes las vocales. No basta la vida ni el opio minucioso que entreabre el corazón. Hay que lanzar más lejos el grito innumerable, huir de esta vejez anticipada, arrancarse el hábito de la evidencia.
a [des]tiempo.
nunca he llegado a tiempo, ojalá entendieras eso. entenderías que ahora me pregunte cómo asesinar a la impaciencia, cómo coser estas ansias de gritar, de volar y hacer que mientras tanto no se vayan perdiendo las alas una a una, y se nos quede entonces una piel sin nombre y una luna fría derramada sobre el labio.
cómo explicarte dónde estoy ahora, cómo explicarte las razones de un porqué que nunca formulé, cómo intentar no correr antes de que se deshaga el sueño, porque se me escapa, siempre lo ha hecho, siempre se fue dejándome la tinta azul entre los dedos.
cómo evitar que no te vayas, que no te vayas muy lejos, que no te olvides de mí para siempre, como evitar no ser imprescindible en tu vida y sin embargo seguir soportando el cadáver de un cielo humeante, de un paraguas roto, de una sonrisa rajada sobre la acera, de una carretera de papel donde se escribió con agua y fuego una fecha más de mi reino de alquiler.
quién sabe qué otros cuerpos lo habrán habitado después, quién sabe qué habran hecho con nosotros y con el equilibrio de nuestras distancias, con el vómito de irrealidades, quién sabe qué otros verbos se habrán conjugado, cómo habrán moldeado la sintaxis de un verso en espiral. ojalá pudiera explicártelo, ojalá pudieras entender la urgencia. cómo coser estas ganas de trazar una rayuela en el suelo, de empezar aquí y ahora la verdadera partida, de apostarlo TODO. todo. apostarlo si simplemente tuviera la oportunidad de empezar de nuevo, o empezar al menos de un modo diferente. porque lo haría. lo haría sin siquiera abrir los ojos, lo haría a ciegas, lo haría sin planes ni condiciones, lo haría. pero ya ves, nunca llego a tiempo.
(nota: recomiendo la abstención a quienes no toleren bien los textos azucarados)
14 de febrero. tirada en la cama, con la mano derecha sobre el mp3 y la izquierda reposando entre las costillas. la persiana totalmente subida, las luces de la calle encendidas y, aquí dentro, oscuridad. tan solo una pequeña lucecita que brillaba levemente bajo una de mis manos. silencio alrededor, pero sólo alrededor. dentro miles de voces, miles de ecos. y la música bañándolo todo, la música en mis oídos, rugiendo, esparciéndose por todo el cuerpo. una canción, y otra, y otra, un desfile de melodías, un collage de recuerdos construyéndose con algunas frases; algunas conocidas, otras nuevas, recién nacidas, recién tocadas, recién descubiertas. 14 de febrero. y alargo la mano y no hay nada, no hay otra mano esperándome, no hay nadie que me reclame hoy, nadie que me espere. sólo hay aire, sólo hay espejismos, sólo hay reflejos intermitentes de ti.
pero estoy bien. aquí y ahora puedo parar mi mundo. tengo este rincón, perdido entre las sombras, para cerrar los ojos e inundarlo todo de luz, de luz y de palabras, de luz y de deseos, para mirar al techo y atravesarlo con la esperanza de todo lo ausente, de todo lo futuro, para seguir escuchando canciones hasta que me rebosen el alma y mientras tanto pensar 'qué demonios, qué importa, no sé dónde estoy y no sé dónde estarás tú... pero algún día llegará mi momento. el nuestro. tengo toda la vida para conocerme. tengo toda la vida para que nos conozcamos, seas quien seas, estés donde estés'.
aunque te necesito, eso sí lo reconozco. aunque sea un poquito. a veces necesito recordar que existes, que estarás perdido en algún lugar, que puede que también me busques, que puede que, sencillamente, no sea el momento. espero que aparezcas un día de estos, cuando seas tú quien necesite encontrarme a mí.
¿y mientras tanto...? seguiré enviando señales de humo (azules, cómo no) con cada palabra que escriba, que pronuncie, con cada nuevo mundo que fabrique y catapulte desde mis dedos hacia ese firmamento que nos peina, nos acaricia, nos separa y nos envuelve. seas quien seas. estés donde estés. he creído que eras tú tantas veces... entre la gente, en el autobús, en mitad de la calle, de una multitud o de la nada, en una mirada, en un gesto, en un simple roce al caminar, o al tocarte el pelo. en pequeñísimos detalles te has ido dibujando, has ido trazando el contorno de mi corazón hasta que, de repente, con la misma fugacidad, te has marchado. yo me he quedado aquí, mojada, a oscuras, con el sabor que dejan los sueños. estoy bien, lo estoy, pero...
quédate, quédate por fin. quiero dividir mis latidos entre tu cuerpo y el mío. hace mucho, mucho tiempo que tengo un plan, verás: quiero construir un universo. el nuestro. y me hace falta tu ayuda para sostenerlo.
14 de febrero: será eso, y será que ni siquiera te puedo echar de menos. porque te escribo, o lo que es lo mismo, le escribo a un pedazo de vacío. hasta que aparezcas un día de estos, cuando seas tú quien me reclame, quien empiece a necesitarme, quien necesite encontrarme a mí. te espero... seas quien seas, estés donde estés.