miércoles, 31 de julio de 2013

Verbos en las cerraduras.


Una sola calle
y dentro
miles de ciudades vacías.

Humedad en las esquinas
de las palabras.

Se acercan las mejillas:
todos nos damos
los rigurosos besos
de despedida.

Carreteras desiertas.

Tráfico
dentro del coche.

En el asiento del copiloto
vuelve a acompañarme




esa misma sensación.

De nuevo
el relámpago
de la llave
en la cerradura.

¿Desde dónde viene
esta voz
que no dice nada?

domingo, 14 de julio de 2013

no hay mejor mapa que un mapa en blanco.





es como pisar la tierra
después de un naufragio.

saboreo esta luz, digo ahora
y me lleno las manos de incertidumbre.

la brisa del atardecer huele a libertad.

nada tiene forma ni definición
pero tampoco la necesita.
todo parpadea anunciando un origen.

miro al cielo.
se me derrama una sonrisa,
todo anuncia una tormenta
de paz,
como si el azul estuviera
a punto de precipitarse,
dulcemente,
hasta los pies de mi vida.

a lo mejor necesitábamos
volver a perdernos,
llegar hasta aquí
y escuchar exactamente
este sonido:

la vida tocando con su lengua
un piano solitario
porque la música
sigue sonando,
¿la oyes?

nos coge de la mano

¿me concedes el próximo baile?

la música
siempre
sigue sonando.


miércoles, 19 de junio de 2013

Golpe de alas.





Por si no lo has notado,
todo esto se mueve.

Este instante
gira
dentro de otro.

Por si no lo has notado,
sigo aquí.

Camino deprisa
por los pasillos de un hotel
donde no tengo ninguna habitación reservada.
Abro las manos 
para dejar caer 
un grano de arena 
sobre el mar.


Piso el acelerador.


Introduzco el alma
hasta el final
de la última copa,
la introduzco
por si alguna vez
consigo salvarme
besando a dios
en el último sorbo.


Piso el acelerador.


ten cuidado,
que el mundo resbala.
Un animal babea
en los vértices de mi cuerpo.
Pondré el corazón a juego,
a cuatro patas.



Piso el acelerador.

No espero nada.

Lo espero todo.

Piso el acelerador.



Si pudiera atravesar este grito,
como quien atraviesa 
un laberinto con las luces apagadas,
si pudiera clavar 
los colmillos
en este grito que tiembla
y suda a los pies de mi cama,
y no tiene principio ni fin ni forma,
y no viene de ninguna boca.

Si no estuviera 
perdiendo el control
de manera consciente.

Si la realidad no me desbordara
de tanto recordarme mi nombre,
mis lunares, mis arañazos,
mi vacío.



Piso el acelerador,

piso el acelerador,

piso el acelerador.

Suelto el volante.



Y ya está.



¿Y ya está?



Silencio.



Se supone que 
nadie escucha
el   de  a l a s .



viernes, 14 de junio de 2013

viernes, 7 de junio de 2013

Baila.





siempre espera
la última canción.

baila 
sobre un espejo.

de vez en cuando,
por inercia,
mira al otro lado de la cama.

baila
sobre una imagen
que no deja de repetirse.

el tiempo le rasca la espalda
y nombra cosas
aunque no sepa 
qué nombre darles
o si tienen nombre.

baila,
baila sin poder parar,
baila
sobre los relojes
y le susurra bajito:
vamos, vístete rápido
que la vida nos está esperando
en alguna parte.

una mano sedienta
se aproxima 
acariciándola
por encima de su piel.

baila, baila, baila,

y una flor orina sobre su alma

mientras todos se van marchando.



a lo mejor 


algún día



será ella quien regrese




por primera vez.



jueves, 30 de mayo de 2013

Azul Klein I y II (versos arriba!)






AZUL KLEIN (I)

¿Qué miras? 
¿Qué estás mirando?

¡Versos arriba!
Pon el alma en alto,
donde yo pueda verla...

Las palabras jadean.

Las copas sangran
sobre la mesa.

La poesía 
que me queda
brinda con los ojos cerrados.

No voy a pedir perdón por esto.

Pronuncio cada cosa
que he amado
porque me da miedo olvidar
los verbos que me mantienen viva.

Tengo hambre.
Pruebo a devorarme 
por dentro,
cortando en pedacitos
cada cosa que tengo.

Los sueños se despiertan
a media noche en el sofá
y todas las sábanas 
huelen a silencio.

La piel murmura, 
encendida,
buscando el centro 
aunque todo movimiento posible
acabe abrazando las sombras.



AZUL KLEIN (II)

Te aproximabas al mar
cuando sorprendiste al tiempo
arrancando todos los azules.

Lo sé.

Lo darías todo 
por sentir ahora 
una luminosa batalla virgen
alzándose sobre los hombros.

Lo darías todo, 
todo,
por estar allí de nuevo,
con los pies encima
de ese momento.

Lo darías todo,
todo,
por sentir 
que el calor va haciéndose más intenso,
por ver cómo el cuerpo se va iluminando,
por estar ahí,
ahora, 
aproximándote,

con la sensación de estar pisando
el escenario más real
de toda tu vida.


sábado, 25 de mayo de 2013

Cielo subterráneo.






En todas partes
hay 
nada
y
nadie.



Si acaso 
un zarpazo inesperado,
un sabor confuso a eternidad
que acaba derramándose.



En alguna esquina de la nada
hay alguien
que sube las escaleras
de dos en dos
y estira los brazos
para tocar



qué.



En el fondo de la botella
siempre espera el desierto.
Más allá de todos los timbres
vibra el temor
a que no suenen nunca.



En el centro
de un corazón ronco
gravita el miedo a que
no se enciendan las luces,
a que los invitados
no lleguen a la fiesta,
el miedo a los telediarios,
a las iglesias,
a esperar
a nadie
en la pista de baile
mientras un bombardeo de vidas ajenas
comienza a acariciar la música.



En cualquier sonido
hay un silencio de ceniza,
una puerta mal cerrada
que cruje 
frente a todos los espejos.


En todos los precipicios
siempre hay un cuerpo
que crea
y destruye
y busca.



La cuestión no es
dejarse caer
o elevarse.
La cuestión es tener
un lugar 
donde hacerlo.





martes, 21 de mayo de 2013

Una vez más… me follo esta oscuridad.







¿Y si decido
quedarme?

El magma se contiene
en las entrañas del volcán.

¿Qué rima contigo?

Algo que no soy
es mucho más
que todo lo que soy ahora.


¿Sabe alguien que estás aquí?


Algo respira 
entre nosotros.

¿Qué
nombro 
exactamente
cuando te nombro?
¿Qué
parte
de ti
le pertenece a mi boca?


Me desdibujo.
Quiero ser 
lo que aún no ha sido,
lo que ha de venir.
Quiero dejar
de sentirme culpable
por sentir.


Una vez más
yo me follo esta oscuridad.





Esta estúpida distancia de seguridad,
este miedo a amar 
mucho 
o no amar 
lo suficiente.


¿Qué sucede cuando llegas a casa?

¿Qué sucede entonces?


Esta acumulación de semáforos
y pasos de cebra,
esta alarma a deshora,
esta realidad
que no nos hace justicia.


A lo mejor estás ahí, encima de la mesa
sin mantel ni cubiertos,
en carne viva, 
como si te hubieran cazado, una vez
y otra, cada día,
y te mueves, y aún respiras,
y se repiten los cuerpos que te miran,
y solo te rozan, 
solo 
te rozan,
solo 
te 
r o z 
an.


Eh, que me escupan
de una vez por todas
algo auténtico,
que me escupan las llamas,
que me traspasen.


Qué culpa tendré yo
si todo lo que siento juega
a piedra, papel o tijera.


Estas ganas
de no estar cerca
ni lejos, de no usar adjetivos
ni adverbios. 

Estas ganas,
estas monstruosas ganas
de estar
d
e
n
t
r
o
.